lunes, 14 de septiembre de 2009

A ciegas

El chico de la calle de atrás

no ha sonreido nunca

Donde otros juegan

él ahora solo busca



Aquellas mariposas suaves

que adornaban sus noches

volaron más lejos que la ceguera

en sus ojos marrones



Unas manos a tientas

sintieron su latir un dia

con esa extraña virtud

del que oye pero no mira



Él, libre de miedo

se dejó conocer

dos corazones ciegos

que se dejaban ver



en cada rincón de la ciudad

sin esconderse, ni dudar

¿para qué convencer a unos ojos que no saben mirar?



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