sábado, 22 de octubre de 2011

La vida de Petra. Capítulo 1.

Petra se levantó de la cama grande que había compartido durante media noche con su madre. Había sido una noche indudablemente larga porque no había dormido nada bien. Por una parte un mosquito le había dado el desagradable concierto de su amenazador pitido en sus oídos a una hora intempestiva. Ella había dejado atrás sus principios pacíficos de no hacer daño a ningún ser viviente, y le habia intentado asestar un manotazo, sin resultado. Como un zombie, bajó las escaleras casi en un sueño buscando a su padre, que tenia solución para (casi) todo. La joven entró en el comedor, deslumbrada por la luz, y , sabiendo que lo encontraría allí, le dijo: "Papaa, hi ha un mosquit". Su padre, tal y como ella esperaba, maldijo todo lo que se podía maldecir. La verdad es que era bastante asiduo a hacerlo. Cualquier cosa le provocava una maldición. "Me caguen tot!" y "Me caguen la mare que l'ha parit!" eran sus preferidas. La cuestión es que no se le pudo dar solución al tema del mosquito en su cuarto, ya que por mucho que su padre buscó con la luz encendida mientras ella cerraba los ojos bajo las sábanas como una niña pequeña, no lo halló.

La solución era ir a la habitación de su madre. Petra no se lo pensó dos veces y, con la decisión que pueda tener alguien dormido, se dirigió sin pensárselo allí y ocupó el hueco de su padre.

Se despertó varias veces. Una porque su madre le quitaba la sábana, y sintió hacia ella rabia, pero no hizo nada para evitarlo. Otra cuando su padre entraba a la habitación, y se daba un susto de muerte porque no esperaba verla allí. Dió un respingo cuando intentó encender la lámpara de la mesilla de noche y vió que Petra se incorporaba. Petra media 1,69 y quizás eso había influido. Era la más alta de la casa.

La tercera vez su madre cerrando la persiana para que no entrase la luz del Sol fue lo que le interrumpió el intranquilo sueño que llevaba. Cuando se durmió de nuevo otra vez tuvo un sueño. Soñó que su último novio, una compañera (porque llamarla amiga quizás era mentir), y ella misma estaban en la cocina de su casa. Petra cocinaba algo que llevaba huevo (posiblemente había influido en el sueño que la noche anterior viera en la tele el programa en que una mujer intentaba reeducar a unos niños indomables y a sus correspondientes padres incompetentes, y en una de las escenas el niño gritaba como un poseso a su madre :"¡¿Te he dicho yo acaso que mezcles el huevo con la salchicha?!"). El inconsciente de Petra había escogido esa comida para su sueño. En él su ex pareja (desde hacía pocos días) se reía con la otra chica y le contaba: "Yo en realidad tuve una novia antes" y luego seguía hablando de sus antiguos amoríos. Eso había sido suficiente ya. En el sueño, tanto como en la realidad, la joven había tenido un día de muchos nervios, y eso ya era el colmo. Recordaba haber subido las escaleras para meterse en su cuarto (ahora sin mosquito) y haberse escondido detrás de la puerta cuando oyó que Ferran subía las escaleras para encontrarse con ella. En el sueño el pomo de la puerta tocaba la pared, disimulando que ella estaba ahí. "Es una especie de física imposible, la física de los sueños"-pensaría Petra al despertarse.